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Cuidados del perro durante la vejez

miércoles, enero 19, 2011
Cuando nuestro perro llega a la vejez hay que estar más atentos a cualquier cambio en su salud o en su comportamiento para poder atenderlo mejor, recuerda que su organismo ya no funciona como lo hacía antes y hay ciertos cuidados extras que debemos brindarle.


Alimentación:

Debemos proporcionarle un alimento de muy fácil digestión y con un menor número de calorías, debido a que su intestino ya no trabaja tan bien como antes y su gasto de energía tampoco es tan alto, también debemos, como en los cachorros, dividir su ración para darles dos veces al día, pero la cantidad adecuada a su peso para evitar un problema muy importante y común en esta etapa: la obesidad, la cual es particularmente dañina en animales con problemas cardíacos y de osteoartritis además de que la obesidad disminuye la expectativa de vida.

Hay que evitar cambios repentinos en su dieta para no provocarles diarreas mecánicas, es decir, que no asimilan los nuevos ingredientes, lo mejor es hacerlo gradualmente por aproximadamente una semana. Recordemos que también hay enfermedades que requieren un manejo especial en su dieta como por ejemplo, la insuficiencia renal.
No hay que restringirles el agua, pero es bueno observar la cantidad que toman, pues tal vez tengan alguna enfermedad como la Insuficiencia Renal o la Diabetes mellitus) en las cuales se produce un incremento en el consumo de este líquido.


Ejercicio:

Este es un aspecto muy importante que tenemos que cuidar, ya que no debemos irnos a los extremos, pues el ejercicio extenuante o excesivo puede causarles fallas cardíacas o problemas en las articulaciones y huesos. Es mejor una pequeña caminata diaria, la cual asimismo ayudará a que orine y defeque regularmente, ya que durante esta etapa ocurren con mucha frecuencia problemas como el estreñimiento.


Arreglo:

Es importante que bañes a tu perro una vez al mes y lo cepilles por lo menos 2 o 3 veces a la semana, esto lo hará sentirse mejor porque él ya no puede mantenerse limpio por mucho tiempo, conjuntamente con el cepillado podrás observar si tiene parásitos externos (como pulgas o garrapatas) o algunas anormalidades en su piel como abscesos, callosidades o incluso pequeñas tumoraciones, y poderle dar el tratamiento necesario, además de que ayudarás a que su pelo se vea brillante, recuerda que su piel durante esta etapa se adelgaza y necesita más cuidados.
También es importante mantener una adecuada higiene bucal para evitar el desagradable mal aliento y sobre todo que nuestro perro no pierda piezas dentales a causa de la placa dental ocasionando gingivitis por un mal cuidado.

Hay que recortar habitualmente sus uñas para evitar que se lastimen los cojinetes de las patas por estar demasiado largas pues al no tener el mismo desgaste que antes sufrían, cuando realizaban más ejercicio, pueden estar muy largas y enterrarse en los cojinetes.

Debemos cuidar que no tengan secreciones en los ojos o en la nariz y limpiarlas al igual que sus oídos con la ayuda de un poco de algodón y una solución especial de uso veterinario.

Si el perro padece de incontinencia hay que mantenerlo lo más limpio posible, en algunos lugares se puede encontrar un “pañal” para perros para ayudar a quienes padecen esto y evitar que se quede húmedo porque podría crearle problemas de hongos en la piel.

Vacunación:

Existe una disminución en la respuesta a las infecciones por lo tanto es importante que continuemos con su calendario de vacunación anual para prevenir algunas enfermedades.
No hay que olvidar las visitas regulares de revisión con el médico veterinario ya que en esta etapa son de mayor importancia.
Si tu perro ya recibe un tratamiento por alguna enfermedad es necesario que conozcas la forma en la cual hay que darle el medicamento y la dosis adecuada lo cual te indicará el médico veterinario, además de algún otro cuidado especial.
Como disminuye su nivel de actividad durante esta etapa, pasará más tiempo echado dormitando y es recomendable que lo haga en una cama confortable y sobre todo hay que evitar las superficies duras como el pavimento o el concreto, principalmente en las razas grandes, para prevenir callosidades o laceraciones que después pudieran infectarse y también que se lastimen las articulaciones.

Entorno:

Si tu perro tiene problemas con su visión, es conveniente no cambiar su entorno, por ejemplo, los muebles de lugar, debido a que el recodará donde se encuentra cada cosa y no tropezará con ellas.

Estrés:

Debemos evitar en la medida de lo posible situaciones que le ocasionen estrés, por ejemplo, cambios en su alimentación, en su rutina, realizar demasiado ejercicio, cambios en su ambiente; debido a que esto puede ocasionar que empeoren ciertas enfermedades como la insuficiencia renal crónica y las enfermedades cardíacas. Además hay que comprender que ocurren muchos cambios de tipo conductual y se encuentra más irritable.

Tu perro te ha dado muchas alegrías, así que ahora es tiempo de recompensarlo dándole todos los cuidados que ahora necesita para que está última etapa de su vida sea tan placentera como las anteriores.

 Articulo sacado de http://www.perrosdemexico.com.mx

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